Comité pour la défense du droit à l'autodétermination pour le peuple du Sahara Occidental


MINURSO busca una salida:


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24/07/2010: “Cuando ven que la policía está golpeando a un saharaui, ya sea de paisano o con uniforme, se dan la vuelta” o “he visto palizas desde que era niña” son algunas de las opiniones acerca de los cascos azules de la ONU en el Sahara Occidental. La comparten muchos activistas saharuis que residen en El Aaiún y, también,todos los observadores que han estado en los últimos años en el Sahara Occidental. Y debe de ser cierta, porque a priori no tienen competencias para actuar, dado que en su mandato, estipulado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, no está el velar por la seguridad del cumplimiento de los derechos más básicos del ser humano. Sin embargo, sí que se encuentra vigilar el cese al fuego. Y lo hacen. Patrullan las fronteras y vigilan los puestos militares que Marruecos, sobre todo, ha ido haciendo crecer en el lado occidental de un muro que corre cientos de kilómetros dividiendo artificialmente el desierto.

Sin embargo, el conflicto parece haberse enconado en El Aaiún, dónde la policía mantiene un estado de sitio que se acerca a un apartheid saharaui, con distinción racial e ideológica. La política de represión no está siendo considerada “fuego”, por lo que MINURSO no vigila que se mantenga en niveles óptimos para la dignidad de los contendientes que conviven en el territorio. Dada la situación y el hilvanar tan fino de Marruecos para gestionar su ocupación, son muchos los países que han elevado su deseo de que a la Misión de Naciones Unidas en el Sahara Occidental le sea ampliado el mandato a la vigilancia del cumplimiento de los Derechos Humanos, como mínimo.

Sin embargo, en la última reunión del Consejo de Seguridad en la que se habló del Sahara – GuinGuinbali pudo hablar con personas que asistieron a los corrillos políticos que se conformaron alrededor - fue Francia quién puso mucho ímpetu para que ese no fuese trabajo de Naciones Unidas, sino de la policía de Marruecos, cuerpo de seguridad de uno de los dos contendientes. Memorable fue la réplica del representante chino en el Consejo de Seguridad, que, con sorna, agradeció a Francia su posición y su acercamiento a las decisiones chinas en sus conflictos internos, como el Myammar, en el que Francia criticaba sus violaciones de Derechos Humanos. Era el cazador cazado. Y el representante francés, herido en su orgullo, sólo por un día, emitió una réplica poco convincente y casi sin argumentos.

Y volvió a pasar. En la madrugada del domingo al lunes la policía marroquí agredió a decenas de saharauis que se alegraban pacíficamente en la calle por un reencuentro. En la carga alcanzaron porrazos, empujones y patadas en la cabeza tres españoles. Hay testimonios gráficos de las agresiones, de las heridas, del ataque por parte de policías marroquíes. EnGuinGuinBali las pueden ver. Agresiones sin previo aviso y sin justificar, sin delito alguno y sin consecuencia posterior para los saharauis ni para los policías. Agresión por agresión. ¿No es es un “fuego abierto” no controlado por los cascos azules de la ONU?

Sea como fuere, durante los próximos meses seguirá ocurriendo porque el dinero que invierte Naciones Unidas en su misión para el Sahara Occidental no está dirigida a la seguridad de los ciudadanos que viven en el territorio.

Justo unos días después de los hechos acontecidos esta semana, la cúpula de MINURSO se ha reunido con la dirección del Frente Polisario en los campos de refugiados y con el presidente de Argelia. De ambas citas ha sacado un único mensaje, el mismo que se solicitó y debatió durante intensas horas en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas hace unos meses: “MINURSO debería velar por que se cumplan los Derechos Humanos y porque no se siga explotando los recursos naturales del Sahara Occidental”.

La comitiva diplomática la conformaban Hany Abdelaziz, representante especial del Secreario General en el Sahara Occidental y jefe de MINURSO, y el Comandante en Jefe de la tropa, Jingmin Zhao, entre otros destacados mandos del cuerpo de cascos azules y administrativos que desempeñan su labor en el terreno. Mostraron su respeto y condolencias a los altos cargos del Frente Polisario por la reciente muerte de Mahfoud Ali Beiba. Por parte del Polisario, la representación estaba encabezada por su líder, Mohamed Abdelaziz.

Dos días después de visitar distintas localizaciones en los campos de refugiados de los saharauis en Argelia, la comitiva se dirigió hacia Argelia dónde encontraron la misma incomprensión. De hecho, se encontraron más que eso. Desde Argelia se exige al Consejo de Seguridad que amplíe la misión de Naciones Unidas en el Sahara Occidental, mostrándose críticos con la “complicidad de Francia” con el “crimen marroquí”.

Desde la cúpula de MINURSO se han limitado a lanzar el mensaje de que “se seguirá trabajando por el desarrollo del Sahara Occidental”, sin fijar un calendario de actuaciones.

El fracaso como Misión para la elaboración de censo para el Referéndum en el Sahara Occidental y vigilar el cese al fuego, debería llevar a MINURSO y a Naciones Unidas a buscar una salida para sus cascos azules en el territorio y no seguir enterrando más entre la arena del desierto su imagen.

Los suministradores de armas prolongan el conflicto en el Sahara Occidental

TXEMA SANTANA

Fuente: guinguinbali

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